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Curry, un agradable paseo por Tailandia

Por Esculapio 

Tenemos que hacer una declaración de principios (o de obstáculos): Uno de los comensales comprometidos en participar de un almuerzo-degustación para evaluar el delivery de un restaurante advirtió -a instantes  de hacer el pedido a Curry, un restaurante de cocina thai– que tenía alergia a los camarones. ¡Menuda prueba! Como buen thai los camarones están prácticamente en toda la carta. Así que nos volvimos ingeniosos y nos saltamos este crustáceo decápodo eligiendo exclusivamente platos en base a pollo, lomo, pasta o verduras.

Antes que nada, podemos agradecer que el pedido -para 4 hambrientos zánganos- llegara en el tiempo prometido, con porciones generosas en todos los platos (trasvasijamos cada uno a vajilla de loza) y temperatura prácticamente impecable.

Partimos con tres entrantes para introducirnos en los sabores thai para tener la primera aproximación a la mano del cocinero, iniciando con la ensalada Thai Beef ($7.390), que trae tiras de lomo sellado sobre una ensalada de lechuga romana, pepino, tomates cherry, cebolla morada y cebollín. Fresca ensalada cuyo toque thai lo dio exclusivamente, valga la redundancia, el aderezo “thai”.

Mejor resultó el Arrollado Primavera ($6.900), cuatro arrollados de masa de wantán rellenos de champiñones, zanahoria, fideos de arroz, cebolla y tomate, acompañados de salsa spring roll.

Y más deliciosas aún las Brochetas Satay de Pollo ($7.390), adobados en curry rojo, con una tailandesa salsa satay, preparada con mantequilla de maní, lemongrass, curry rojo y puré de tamarindo.

Para entender la propuesta de CURRY, en su esencia, nos fuimos con un Lomo con Salsa de Ostras ($9.900), tiras de lomo salteadas en salsa de ostras con champiñones, pimentones y cebolla, con un picor más notorio y bien balanceado que nos dejó con ganas de más. Compartimos también un unos cubos de Pollo con Castañas de Cajú, salteados con pimentones, cebolla, albahaca y cilantro, además de castañas de cajú encima. Este plato -era que no- venía acompañado con un arroz jazmín cuyo punto de cocción rebasó lo aceptable producto del tiempo de despacho y espera en la mesa mientras nos fuimos de hacha por los entrantes. Aún así, las castañas y el salteado de pimentones remarcaron el carácter del ave.

Como punto de comparación nos fuimos luego tras el Massaman Curry de Lomo ($9.250), unos picantitos trozos de res mezclados con cubos de papas, bañados en curry massaman, de intenso aroma y suave picor, tal vez lo mejor de todo el pedido (también acompañado de arroz jazmín). Y ya que teníamos la restricción alimenticia pedimos un Pad Thai pero sin camarón ($9.250), únicamente para testar si el salteado con fideos orientales de arroz ya estaba hecho o se preparaba a la minuta. Hasta la fecha, nuestro amigo alérgico sigue vivo y no se le ha caído la lengua, por lo que podemos asegurar que no tenía ningún rastro de camarón. Ninguno. Eso se agradece. A pesar de haberle faltado el bisque de camarones y los crustáceos en el alma, los fideos venían empapados en salsa “pad thai”, cubos de tofu dorados, diente de dragón, cebollín y trozos de tortilla de huevo. Sí, le faltaba algo, pero asumimos que la restricción la pusimos nosotros.

Para cerrar la comilona finiquitamos la odisea con un interesante Cremoso de Jenjibre y Mango ($4.375), de textura a medio camino entre mousse y flan. Además un Mango Sticky Rice ($3.750), arroz glutinoso bañado con leche de coco y trozos de mango encima, algo sobreendulzado para nuestro paladar y un Kluay Tod ($3.7509, plátano frito estilo thai con salsa de leche de coco y caramelo, que por los tiempos de espera, perdió su punto.

En síntesis, un restaurante sencillo que podría afinar un poco la estructura de sus cortes de carne y tortilla. Hay buenos aliños en sus preparaciones y notas bien especiadas. También hay buen equilibrio de picores (aunque podría ofrecerse más intensidad, dependiendo del aguante del cliente). La sensación final es que fue una experiencia grata aunque todas las evaluaciones quedaron pálidas a la realidad de comer en el local, con los salteados recién hechos. Lo que se agradecería es que se especifique un poco más qué se entiende por ‘salsa thai’, pues si bien entendemos que es de la casa, termina por ser una matriz que recorre prácticamente toda la comida y lo que uno busca en este tipo de lugares, más que el pica-pica es mayor variedad de tonalidades, especiados y sabores.

NOTA: Uno puede inscribirse en el Club Curry en la página web y aprovechar un 20% de descuento sobre los precios de la carta.

CURRY

Av. Francisco Bilbao 2752, en Providencia.

Tel. 22 209 0595. Más información en www.curry.cl

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