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Científicos buscan la manera de evitar que el café se extinga

Hace tiempo que el precio del café viene al alza. Pero esto no es el efecto del boom de cafeterías de cadena extranjera, sino que del cambio climático. Aunque algunos lo niegan este fenómeno sería el gran culpable, según científicos, de que hoy las perspectivas apunten a que en el futuro habrá menos café al punto que, en no pocos años, se extinga.

Es que los cultivos de café en el mundo están viéndose afectados en todo el planeta por la deforestación, un alza anormal de temperaturas, falta de lluvias y nuevas enfermedades en la flora.

Así, el mercado global se encamina hacia su cuarto año consecutivo de déficit, según estimativas de Rabobank International, que se combina con el récord histórico que se espera que este año rompa la demanda, principalmente empujada por los consumidores más jóvenes.

Y tenemos simple matemática y mercado: sube la demanda y la oferta se ve amenazada. Sube el precio.

Especies amenazadas
Uno de los problemas estructurales es que en la actualidad el incentivo de mayores ganancias no es, en la práctica, lo suficientemente fuerte para evitar el déficit de café. Sí ayuda, pero no lo detiene.

Una muestra de esto es lo que proyecta el Instituto World Coffee Research (WCR): para que converjan oferta y demanda, en 2050 la producción debería crecer en 50%. Pero, en las condiciones actuales, las tierras aptas para cultivar los granos de la variedad arábica -los preferidos de las grandes marcas y cadenas- se reducirán a la mitad en todo el mundo para 2050.

Como ejemplo, en la zona brasileña de Espírito Santo, la producción de grano robusta ha caído más de 20% en los últimos tres años, luego de que la región recibiera la mitad de las lluvias promedio anual a la que estaba acostumbrada. Al mismo tiempo, en este trienio la temperatura promedio subió tres grados respecto al promedio de las décadas anteriores.

Otra amenaza para el café es la roya, un hongo que afecta a las plantas de arábica y robusta y que entre 2011 y 2016 consumió cerca del 9% de la oferta mundial con pérdidas por US$2.500 millones (dejando, de paso, sin empleo a 1,7 millones de personas).

¿La solución? Principalmente I+D y tecnología. O al menos esa es la apuesta actual de la industria, que está buscando maneras de crear granos que puedan resistir a las nuevas condiciones a través de la manipulación genética.

Y se está avanzando. De hecho, hace algunos meses un equipo de investigadores tomó 30 variedades de plantas de 20 países y las plantó en Laos, donde se las sometió a temperaturas de hasta 2 grados Celsius, muy lejos de las cálidas temperaturas a las que está acostumbrada la planta.

Tras las pruebas, siete fueron las variedades que sobrevivieron y estas serán llevadas a otras regiones para analizar si pueden prosperar en suelos no autóctonos y en condiciones no controladas. Las que sobrevivan y además sean resistentes a la roya, serán las elegidas para repoblar el mercado.

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