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Dos opciones de quiche para probar en invierno con un pinot noir

El Pinot Noir, tal vez la más famosa cepa del mundo, y el más femenino de los tintos, se toma bien frío, en torno a los 14 grados (a diferencia de un Cabernet Sauvignon que puede andar en torno a los 18º). De cuerpo ligero, y un nivel de tanino más bajo que el que se encuentra en otros vinos rojos, esta bebida suele asociarse con el verano, quizá la primavera, más que con el invierno.

Por eso al menos llama la atención la propuesta de maridar dos quiches con ese tipo de vino.

Aunque es ligero, al ser envejecido durante 11 meses en barricas de roble, el nivel de taninos del Max Reserva 2015 sube hasta, dicen en la marca, lograr “aromas de frutos rojos como frutilla, frambuesa, combinados con aromas de hierbas como romero y laurel. En boca ofrece notas frutales y florales de color rojo, con un toque de balsámico y una suave nota a caramelo y regaliz”.

Por eso quizá la mejor opción para maridar es una merluza con pastelera de choclo y tomates gratinados con queso de cabra, un plato especial para una terraza… en verano.

Pero estamos en invierno, y aprovechando esta temporada la apuesta es un poco más arriesgada: unas  quiches rellenas con dos opciones: puerros y cebollas acarameladas o tomates con champiñones.

La idea es que las quiches se hagan con harina integral, combinando su terrosidad con el aporte de la mezcla de caldos de Casablanca y Aconcagua que ofrece esta botella de 2015 (las versiones 2014 y 2013 sólo provienen de Aconcagua Costa).

Una buena propuesta de almuerzo.

 

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