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Así se come en la Fuente Alemana de Plaza Italia: Un local al que le falta mucho por mejorar

Por Mario Riveros M.

Instagram: @mario_riverosm

 

Nunca es entretenido el escribir de un lugar con nombre y decir que ya no es lo que era.

Pero a veces hay que hacerlo.

Es el caso de la Fuente Alemana de Plaza Italia, un emblemático local que además hace unos meses fue afectada por un incendio que al parecer no le provocó grandes daños, pero que se suma a una serie de eventos que, me imagino, han llevado a una constante pérdida de calidad del local.

Es que si bien la cocina no cambia, las señoras que atienden parece que tampoco, los ingredientes han ido constantemente a la baja, mientras los precios siguen la trayectoria inversa.

Y es una pena.

Quizá fueron las constantes marchas, pero es imperdonable que una sandwichería ofrezca por $6.500 un churrasco con tan alta materia grasa. Y no, no fue un accidente de mi plato nada más, sino que esa es la materia prima que están comercializando, porque en las tres visitas que hice, en las tres el churrasco estaba en las mismas condiciones.

El pan tampoco descolló.

A diferencia de su local hermano de Pedro de Valdivia, acá el pan estuvo un poco pasado en dos de las tres oportunidades, con una corteza un poco más dura que lo esperable, algo que igual llamó la atención, pensando que el local de igual manera tiene -o al menos parece tener- alto tráfico y rotación.

El gran problema es que las tres visitas fueron, por lo mismo, enfocadas al mismo plato, para confirmar el diagnóstico inicial. Eso sí: la mezcla de sabores sigue siendo rica y característica de este local, con una palta a punto, una sal rociada y no incorporada y unos tomates de muy buena calidad. El sándwich es sabroso, que no quepa dudas de eso.

Pero, y en definitiva, aunque las porciones se mantienen abundantes, los parroquianos suelen estar animados y el arte de armar un sándwich en este local siguen intactos, su relación precio-calidad ha ido en franco deterioro para el consumidor.

Todavía vale la pena, pero más por la experiencia que por el gusto de un buen plato.

 

Este restaurant se visitó tres veces para escribir esta reseña. Ninguna de las visitas fue con invitación y todas se hicieron de manera anónima.

Fuente Alemana de Plaza Italia. Av Libertador Bernardo O’Higgins 58, Santiago.

 6 comentarios

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Comentarios
  • excelente que al fin, alguien vaya a probar platos y de su opinión. No como los programas de tv, donde todo los encuentran bien gracias a los canjes.

  • La verda no entiendo a que apunta el reportaje, me parece un poco contradictorio, ya que indica que los ingredientes van a la baja, pero al final dice “la mezcla de sabores sigue siendo rica y característica de este local, con una palta a punto, una sal rociada y no incorporada y unos tomates de muy buena calidad. El sándwich es sabroso, que no quepa dudas de eso”

  • Yo las ultimas 2 veces que fui ( hace muchos meses) me pude percatar lo poco higienico que es el tema de el uso de utensilios de cocina al momento de ocupar por ejempmo un tenedor grande para sacar la carne, vienesa, etc….todo se retira con lo mismo. Paramantener calientes estos mismos productos en los depositos de agua caliente que manejan mezclan todo…..es algo que ne sente a mirar detenidamente. No se si es bueno finalmente poder sentarte y ver la preparacion insitu cuando van ocurriendo estas cosas mientras esperas que te atiendan y sirvan

  • Ambos locales malos en relacion al precio que cobran, identica situacion pasa con los locales Domino, con sus sandwich cada vez con menos carnes, mas caros y mas malos. No sucede eso y es un agrado comerse cualquier buen y abundante sandiwch, en el Kika de Tobalaba.

  • Opino similar, el sabor que ofrece este local no es malo, definitivamente no es excepcional, pero no es malo. Sin embargo, por el precio uno realmente esperaría un sandwich con un sabor de calidad. A mi opinión ese local se mantiene sólo por la mística del nombre, porque ya hay decenas de locales con calidad superior a ese mismo precio

  • Totalmente cierto, voy a la Fuente Alemana desde su época de la Alameda en el edificio del hospital San Borja, o sea años 60, incluso tenía la panadería ahí mismo y era increíble de rico, vuelvo siempre por nostalgia pero debo reconocer que no es una gran sanguchería, pasó el momento, es decir, voy una vez al año porque el lomito completo (mi delirio) me arruina todo el resto del día, aunque me conecta con el niño y joven que fui, pero mi estomago lo resiente, que ganas que puedan aprender de estos comentarios y corrijan sus prácticas sanitarias porque son un verdadero patrimonio culinaria de nuestro país.