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Conoce la “Cata de Berlín”, el evento que puso a los vinos chilenos en el mapa de las buenas etiquetas mundiales

El mundo del vino históricamente se ha mostrado como un sector que en sus estándares siempre ha sido muy tradicional.

Tiene mucho de historia, pero también de gusto personal, por lo que los cambios son infrecuentes y generalmente resistidos. Por eso, cuando una zona comienza a destacar, pasa mucho tiempo hasta que se destaca y se iguala a otras de similar categoría, pero con mucha más tradición.

Y en eso estaba pensando el comerciante en vino Steven Spurrier, quien citó a reputados personajes el mundillo del vino a una cata a ciegas en octubre de 1976, en donde participaron vinos californianos y franceses del más alto nivel.

¿El resultado?

Los californianos tuvieron mejor calificación que añadas multipremiadas francesas, lo que desató un cataclismo en el vino francés. Es que si antes existían solo dos tipo de vino: El francés y el del resto del mundo, con el llamado “Juicio de París” ese mito cayó de manera violenta.

Con eso en mente es que hace poco más de 15 años Eduardo Chadwick convocó a la Cata de Berlín.

Para este evento el productor chileno convocó a un selecto grupo de personalidades del mundo del vino en Europa para catar a ciegas los más finos vinos franceses e italianos junto a sus propios vinos, solo para demostrar la calidad de clase mundial de los mostos chilenos.

Los resultados ubicaron a Viñedo Chadwick 2000 y Seña 2001 por sobre legendarios vinos de clase mundial, posicionando al evento como un hito en la historia del vino chileno y un precedente para el reconocimiento de los terroirs chilenos alrededor del mundo.

“La Cata de Berlín surgió a raíz de mi frustración de que los críticos no estaban realmente reconociendo la calidad de nuestros vinos porque sabían que provenían de Chile, y Chile era un nuevo país entrando a la escena mundial. Entonces, la idea fue tener un formato a ciegas en donde ellos podrían concentrarse en los sentidos y evaluar realmente nuestra calidad”, explicó Eduardo Chadwick, premio Decanter Man of the Year 2018.

Esta iniciativa se replicó en más de 17 países, incluyendo las principales capitales del mundo tales como Hong Kong, Tokio, Beijing, Londres y Nueva York, abarcando a más de 1.400 expertos de vino que participaron en catas a ciegas sin sesgos, posicionando de manera consistente a los vinos chilenos entre los tres primeros lugares en 20 de los 22 eventos, logrando una notable tasa de éxito del 90% en las preferencias generales, posicionando a Chile entre las más prestigiosas apelaciones de clase mundial para vinos tintos, al igual que Burdeos, Toscana y Napa.

En palabras de Steven Spurrier Decanter MoY 2017: “Creo que es un gran logro que los vinos chilenos que antes no eran vistos con gran potencial, sí lo obtuvieron después de La Cata de Berlín.”

 

 

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