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Opinión. Ley de etiquetado: Elijamos sin sellos

Por Franco Masardo, gerente General de BiJelti

Para quienes no saben, este julio de 2018 comenzará a regir la segunda fase de la Ley de Etiquetado Nutricional de Alimentos en Chile (Ley nº20606), esto quiere decir que las empresas que comercializan productos procesados y envasados tendrán que ajustarse a los nuevos límites máximos de nutrientes críticos de sodio, azúcar, grasas saturadas y calorías que instaura el reglamento de la Ley de Alimentos y Publicidad, que entró en vigencia en 2016.

Se ha reducido en un 50% el azúcar de las recetas originales, han creado 32 nuevas bebidas en los últimos 18 meses, y el 65% del portafolio de bebidas en Chile ahora cae en la categoría de bajo o reducido en azúcar, sin sellos y permitiéndoles reingresar su venta en los colegios”.

En la primera etapa hubo reformulaciones en al menos un 18% de los productos envasados, según un reporte que la Sofofa entregó al Ministerio de Salud en 2016. Debido a los nuevos límites, las empresas han insistido en modificar los componentes de sus productos y en casos como la reconocida marca de refrescos cola, por ejemplo, se ha reducido en un 50% el azúcar de las recetas originales, han creado 32 nuevas bebidas en los últimos 18 meses, y el 65% de su portafolio de bebidas en Chile ahora cae en la categoría de bajo o reducido en azúcar, sin sellos y permitiéndoles reingresar su venta en los colegios. Nos preguntamos entonces ¿Esta será la verdadera solución?

De acuerdo a datos entregados por el Minsal, hoy en día, tres cuartos de la población chilena tienen sobrepeso u obesidad. Sin embargo, la situación es aún más preocupante si miramos la tasa de obesidad infantil que está entre las más altas del mundo: la mitad de los niños chilenos de 6 años tiene sobrepeso u obesidad.

Frente a cifras como las recién mencionadas, suena justo y necesario la decisión por parte del gobierno de iniciar una guerra contra la comida chatarra y poco saludable, a través de una serie de medidas como restricciones en la publicidad, rediseños obligatorios de los empaques y reglas sobre los etiquetados que buscan transformar los hábitos alimentarios de los 18 millones de habitantes en el país.

Sin embargo, la Ley es solo un buen inicio para el cambio que la sociedad requiere, puesto que se hizo visible el problema y ya hay muchas entidades hablando de que hay que comer mas saludable, pero aún falta educación al consumidor. El desarrollo debe basarse en eso.

Los rangos de la ley son un desde, pero debemos trabajar fuertemente en que los productos sean con la etiqueta lo más limpia posible. La importancia no recae en que solo que no tenga sellos o tenga menos sellos, todo lo contrario. No sirve de nada si es que la composición del alimento sigue siendo a base de químicos y colorantes, pero está libre de etiquetas.

La ley debe buscar que se mejore la calidad de los alimentos, si bien se fijan parámetros de los macronutrientes, la industria tiene que ir un poco mas allá y la composición de lo que comemos tiene que ser mejor, no basta con solo sacar el azúcar o agregar “algo” para bajar las calorías. Un producto debe ser saludable porque sus ingredientes son sanos. Lo importante esta en mejorar la calidad. Ser un aporte.

Por el lado de la industria, es gratificante ver como aparecen muchos nuevos productos de pequeñas empresas que cumplen con el real objetivo, mejorar la calidad de la alimentación, eso da señas que no es una moda o tendencia sino que está cambiando la forma en que percibimos la salud y su cuidado.

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